El mes de noviembre lo dedicamos por completo a la música, el 22 se celebra su patrona, Santa Cecilia, además de encontrarnos en el centro de la estación otoñal en el hemisferio norte. El otoño y la música se complementan e inspirada en ello, Isabel Cuenca nos deleita con el presente poema para abrir esta gran serie de temas musicales de todos los tiempos en formato de sello postal.
Comenzamos la serie con el "Cóndor pasa", deseo dedicarsela a todos los amigos de hispanoamérica que desde aquí tanto les añoro.
MELODÍA EN OTOÑO
Oh, Vida, qué sabia
eres!
Es tu luz quien
ilumina
mis
sombras, rutas, rincones.
Ando por cuatro
veredas
que son las
cuatro Estaciones.
Otoño, Vida, el Otoño
con sus árboles
teñidos
de ocres rojos
y amarillos
para mí es el mejor tiempo,
de las
cuatro el preferido.
Otoño, Vida, en Otoño
se desprenden
los apegos
de sus hojas y sus
frutos,
convirtiéndose en
alfombras
hasta quedarse desnudo.
Es una entrega
amorosa,
es lo mejor de sí mismo.
De las cuatro
vereditas
es su vestido
el más bello,
donde nada y todo hay,
y unidas
así conducen
a la grandeza del UNO,
a la belleza del ELLO.
Vida, comparto hoy
contigo
que en dos Otoños
vividos,
igual que tus hojas yertas
dos de mis ramas
cayeron.
Caídas,
pero no muertas.
Siguen 'siendo',
entre otras hojas,
las del libro de mi
vida.
Ausencias
que son presencias
que en la
Presencia presencian,
siempre vivas, compartidas.
Son los mejores
regalos
que sin decirlo me dicen:
"Ten paz, somos
la Esencia.
Repite tu mejor
mantra,
tu musa, que es la música
es imán de lo unitivo,
que como puente atrae
a lo humano y lo
divino".
Y tarareo una Nana,
el 'arrorró' del
cariño.
No hay pérdida,
sí ganancia,
en encuentros
sostenidos.
Oh la soledad sonora.
Oh la música callada
que el místico así
contara.
Oh la energía amorosa.
Otoño que con la
música,
es a la vez canto y
danza.
Unes lo que ya está
unido
con las notas de una
Nana.
Dicen que el cielo es
después,
dicen que el cielo es
allí,
digo que fuera del
tiempo,
es ahora
y es aquí.
Sal al Otoño y
contempla.
Siente la vida
sintiendo.
Oye a las aves cantar.
Nota los silbos del
viento.
Ve
las estrellas brillar
y al mar tan bravo rugiendo.
Es la vida que sucede.
La vida siempre viviendo.
Es la melodía mejor.
Vibrarás desde el
silencio.
La Unicidad te
proclama:
que Otoño y Música es
la danza y el
danzarín.
Todo es Uno...
y es en ti.
Isabel
Cuenca Soriano