Instituido en 1975, está considerado como el galardón literario más importante en lengua castellana, pese a no ser el de mayor monto.Está destinado a distinguir la obra global de un autor en lengua castellana cuya contribución al patrimonio cultural hispánico haya sido decisiva.
Está dotado con 125 000 euros y toma su nombre de Miguel
de Cervantes Saavedra, autor de la que se considera la máxima obra de la
literatura castellana, Don Quijote de la Mancha.
El Puente de las Letras (1976 - 2026)
Cincuenta inviernos han pasado ya, desde que el verso se hizo monumento, cuando Jorge Guillén, puro y al viento, nombró la luz que aún vibrando está.
Aquel setenta y seis fue la semilla, el "Cántico" inicial de una memoria, que fue trazando el mapa de nuestra historia en el papel, de orilla hasta la orilla.
El Cervantes hoy cumple su promesa, medio siglo de tinta y de hidalguía, donde la lengua encuentra su armonía y el pensamiento se sienta a la mesa.
Y en este hoy, el tiempo se hace gloria, el eco de Alcalá cruza el camino, para encontrar en un trazo genuino la voz lúcida de Gonzalo Celorio.
Del aire de Guillén al viaje presente, el Quijote sonríe en su rincón, pues sabe que no hay mejor galardón que ver vivo su idioma eternamente.
Un dato curioso de esta celebración
Es fascinante notar el contraste: comenzamos en 1976 con la "Generación del 27" (Guillén) y llegamos a 2026 celebrando la riqueza del ensayo y la narrativa mexicana con Celorio. Es un círculo perfecto que demuestra que nuestra lengua no ha dejado de evolucionar ni un solo día.
