La Sociedad Filarmónica de Gijón
es una de las instituciones culturales más antiguas y estables de Asturias. Ha jugado un papel fundamental en la difusión de la música
clásica y en la dinamización de la vida civil y cultural de la ciudad.
La sociedad se fundó formalmente el 2 de abril de 1908. Nació en el
vestíbulo del antiguo Teatro Jovellanos (el espacio que hoy ocupa la biblioteca
pública), impulsada por un grupo de entusiastas de la música.
Desde su nacimiento, la Filarmónica se marcó unos
objetivos muy claros que la diferenciaron de otras iniciativas de la época:
·
Acercar a la ciudad a
los mejores intérpretes
internacionales y nacionales.
·
Centrarse en la música de cámara e
instrumental, dejando a un lado géneros más comerciales o comunes en los
teatros de entonces como la ópera o la zarzuela.
·
Convertirse en un
trampolín y un apoyo constante para la música y los compositores españoles, así como dar una
visibilidad especial al talento asturiano.
La "Edad de Oro" y los Años Difíciles
Durante sus primeras
décadas, la Filarmónica consiguió atraer a Gijón a figuras legendarias de la
música clásica europea. Virtuosos de la talla del
violonchelista Gaspar Cassadó
(quien tocó allí por primera vez en 1916 y mantuvo un vínculo estrecho durante
décadas) o compositores de la talla de Joaquín Rodrigo elogiaron públicamente la labor de
la sociedad.







