En memoria de Joaquín Chamero Serena: La voz que unió
Belalcázar y Leganés
Hoy el mundo de las letras y la cultura popular andaluza
se despide de Joaquín Chamero Serena, quien ha fallecido a los 86 años, dejando
tras de sí el eco de una vida entregada a la palabra, el recuerdo y la
identidad de su pueblo.
Nacido en Belalcázar el 20 de enero de 1940 (Córdoba), Leganés 18 junio 2026. Joaquín fue, ante todo,
un escritor belalcazareño de corazón y vocación. Su literatura no fue un mero
ejercicio estético, sino un acto de amor y fidelidad a sus orígenes. A través
de sus textos, supo plasmar como nadie la esencia de las tierras cordobesas,
las vivencias de su infancia, las tradiciones de Los Pedroches y ese paisaje
humano que solo se comprende cuando se ha mamado desde la cuna. Para
Belalcázar, Joaquín ha sido un cronista del alma de su pueblo, guardián de su
memoria colectiva y un embajador cultural impecable.
Sin embargo, su amor por Andalucía no se quedó atrapado
en las fronteras de la provincia de Córdoba. Al igual que tantos otros
andaluces, Joaquín llevó su identidad consigo y la hizo florecer en la
distancia. Su vinculación con la Casa de Andalucía en Leganés fue profunda,
activa y vital. Allí encontró un segundo hogar, un rincón de su tierra en
tierras madrileñas, donde se convirtió en un pilar fundamental para mantener
vivas las raíces, el folklore y la literatura andaluza entre la comunidad de
emigrantes y sus descendientes. Su pluma y su palabra sirvieron de puente
inolvidable entre la nostalgia del que se va y el orgullo de lo que se es.
A sus 86 años, Joaquín Chamero Serena se marcha, pero nos
deja una biblioteca de vivencias, un ejemplo de compromiso cultural y el
testimonio de un hombre que jamás olvidó de dónde venía. Belalcázar pierde a un
hijo ilustre que la inmortalizó en sus escritos; Leganés y la Casa de Andalucía
pierden a un referente entrañable.
Que la tierra le sea leve y que sus palabras sigan
resonando en cada rincón de Los Pedroches y en cada rincón de esa Andalucía que
tanto amó en la distancia. Descanse en paz.



