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domingo, marzo 12, 2023

Homenaje "Médicos Rurales", serie, médicos españoles.

Hoy, dentro de nuestra serie "médicos españoles", nos hacemos eco del médico rural, labor encomiable que a lo largo de la historia han realizado los médicos rurales que, en muchos casos y sin apenas recursos, han salvado muchas vidas. 

En la actualidad en España las comarcas más despobladas se están viendo afectadas por la falta de profesionales de la salud, ello nos indica que no es nada fácil llevar a cabo esta vocacional labor en el mundo rural. 

Para llevar a cabo este homenaje, presentamos el diseño y biografía del Dr. García Fuentes, fue médico rural de la Región de Murcia. A él recordamos y también homenajeamos. 

Antonio García Fuentes (1905-1988)

Nació en La Unión, provincia de Murcia, en el seno de una familia acomodada. Fue primogénito de sus padres: Francisco García Sánchez y Josefa Fuentes Pérez. En esta ciudad existe una plaza que se llama plaza de Los Fuentes en honor a la familia y en ella vivió en casas que aún se conservan.

Estudió Medicina en la Facultad de Valencia los primeros años y al fallecer su padre cuando él estaba estudiando el 4º curso, trasladó su matrícula a Barcelona donde terminó la carrera en muy breve tiempo. Resaltar que dentro de sus estudios y en un curso de medicina en la ciudad de Zaragoza, fue alumno de Ramón y Cajal.

Nada más terminar, se fue de médico rural al campo de Cartagena. Siempre le oí decir que aprendió más medicina los años que estuvo de médico rural que los que estuvo en la Facultad. La casa en la que él estuvo viviendo con su madre y sus hermanas pequeñas, aún hoy se le sigue llamando “la casa del médico”.

Se hizo médico por vocación. Estaba encantado con su profesión. En alguna ocasión le oí decir: ”Lo que más me gusta es ver enfermos y tengo la suerte de que además algunos hasta me pagan”.

Era inteligente, de conversación agradable y fácil trato. De pensamiento muy liberal. Intelectualmente pertenecía a la escuela de Marañón, don Gregorio Marañón y Posadillo. Cuando estaba en casa siempre le recuerdo leyendo o estudiando.

Socialmente gozaba de simpatía y junto con mi madre, tenían un nutrido grupo de matrimonios amigos. Disfrutó hasta el final de sus días de un feliz matrimonio.

 Mª Pilar García Paredes de Sevilla


Poema al Médico rural por  Hernán Urbina Joiro.

Improbable exigencia que hay que hacer probable:

Médico rural especialista,

obstetra afable,

internista,

oculista,

psicólogo insondable,

amigo de quien los amigos evitan,

víctima expiatoria de los que el odio invade,

que lleva en el maletín palabras buenas, no boticas,

en la receta esperanza a quien dejó la esperanza,

que vive el prodigio de atender nacimientos donde nació un día y el tremor de confirmar la muerte de quien lo quiso en su casa.


Trasnochador,

amenazado,

madrugador,

asesinado,

viajero,

prisionero del hospital,

son muchos,

todos en uno,

Médico rural.

Multiplica,

multiplica tu experticia,

médico cabal,

regala tu gran semblanza,

médico leal,

persiste,

persiste que aún dicen que la gratitud existe,

Médico rural.

Si deseas sumarte al homenaje de los médicos rurales y tienes dificultades para insertar tu mensaje en los comentarios, lo puedes enviar a esta cuenta de correo electrónico, sellosficcion@gmail.com y lo publicamos en tu nombre. Es importante, dejar tu nombre y desde donde estás escribiendo.

8 comentarios:

  1. En este homenaje a los médicos rurales traigo a la memoria un médico belalcazareño muy querido por su pueblo, D. José Gallego. En mi familia siempre oí hablar muy bien de él, un hombre sabio en medicina y con un gran corazón, en aquellos tiempos los recursos para sufragar los costes médicos eran escasos y, gracias a la solidaridad de estos profesionales, estas personas eran atendidas con dignidad.
    En 1958 D. José Gallego fallecía, su pueblo Belalcázar, lloró su marcha. Hoy, le recordamos y homenajeamos.

    José Cortés

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  2. Desde Cartagena, tierra del Dr. García Fuentes, me sumo al homenaje que Sellos Ficción realiza hoy a los médicos rurales. En muchos casos a decenas de kilómetros de un hospital son ellos los primeros en auxiliar las urgencias. En sus manos está la salud de miles de personas que, en pueblos pequeñitos la relación con los pacientes es estrecha y entrañable.

    Desde Cartagena, Isabel Cuenca Soriano.

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  3. Magnífica iniciativa!!!
    Ellos, además de los Practicantes Rurales, que entonces tenían su Día también, fueron esenciales en la Sanidad de entonces y con muchas penurias en recursos, sueldos etc.

    Un abrazo muy fuerte y muchas gracias José por tu gran labor artística y didáctica!!!

    José Guerra desde Sevilla.

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  4. Desde Leganés me sumo al homenaje dedicado a los médicos rurales. Traigo a la memoria al Dr. Clemente González que ejerció como médico en mi pueblo, Ciempozuelos, Madrid.

    Mari Ángeles Hernández.

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  5. Muy interesante el articulo. Es verdad el médico rural lo mismo te entablillaban una pierna que te sajaban un furúnculo y sin tener que esperar a la ambulancia.
    ¡cómo ha cambiado la vida!

    Toñi González desde Alcorcón.

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  6. Me sumo al homenaje a los médicos rurales, siempre dispuestos a todo, sabiendo de todo y más. Ejemplares todos ellos.

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  7. Como bien dice el poema de Hernán Urbina eran unos médicos que llevaban la alegría con el remedio adecuado a personas que no tenían otro acceso a la medicina, salvando vidas por donde pasaban. Nunca, como bien dice el poema de Hernán Urbina han sido reconocidos, como se merecían , unos médicos que llevaban la alegría con el remedio adecuado a personas que no tenían otro acceso a la medicina, salvando vidas por donde pasaban. Nunca serán lo suficientemente reconocidos y valorados por la labor tan maravillosa que ejercieron durante toda su vida . Un abrazo, PADRINO

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  8. Cuantas veces recuerdo a D. Emilio, ese médico que ejercía en el pueblo de Belvis de la Jara (Toledo), donde yo veraneaba.
    Un hombre culto, campechano, serio, pero que ya tenía su "parroquia" y conocía a cada uno de sus vecinos como si fueran de su familia.
    Cuantas veces visitó a mi abuelo cuando estaba enfermo, y siempre tenía una palabra amable que decir, un gesto, era un gran hombre.
    Desde aquí quiero sumarme a este homenaje tan merecido a esos hombres y mujeres que tienen que visitar de pueblo en pueblo a sus pacientes, que se pasan horas en la carretera para poder ir de una aldea a otra. Gente buena, gente cabal, que lucha por y para mejorar la vida de todas esas personas que creen en ellos. Por ese esfuerzo que realizan diariamente, por ese gran trabajo de humanidad, por todos ellos hoy lanzo un aplauso al aire para que se reconozca su labor tan exhaustiva. Va por ellos.

    Marisa Madroñal, Alcorcón, Madrid.

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