Córdoba de mis amores
Una tradición que viene de lejos
Córdoba le debe sus patios a su pasado islámico, a esa
construcción tradicional en la que las viviendas dan hacia dentro, mirando a
espacios interiores abiertos donde aire, vegetación, luz y agua encuentran su
lugar en forma de patio. Un punto de convivencia donde se comparte vida y se
hace familia. Con fachadas interiores bien engalanadas a base de plantas,
pozos, fuentes, arriates y macetas, que pasan de ser ramilletes de flores en
primavera a frescos refugios en verano.
No hay dos patios iguales y cada uno presenta una
arquitectura particular, resultado de una evolución histórica distinta, aunque
generalizando un poco los podemos enmarcar en dos grupos distintos: los patios
monumentales y señoriales y los patios de concurso. Los primeros pertenecen a
antiguos palacios de la aristocracia local o a señalados edificios religiosos,
mientras que los segundos son todos los que han participado en el concurso
municipal desde su inicio en 1921 hasta la actualidad. Entre estos últimos
podemos diferenciar también dos subgrupos, los patios de arquitectura antigua,
anteriores a la década de los sesenta, y patios de arquitectura moderna o
renovada, de nueva construcción o profundamente modificados.
Evidentemente, los patios en Córdoba tienen más de
cien años, la tradición de enseñarlos al público se remonta a 1918,
pero fue en 1921 cuando el alcalde Francisco Fernández de Mesa convocó por
primera vez el Concurso de Patios, Balcones y Escaparates. Seguir