La carreta fue decretada Símbolo
Nacional, el 22 de marzo de 1988.
Simboliza la cultura, de la paz y el trabajo del costarricense, en
otras palabras, la humildad, la paciencia, el sacrificio, y la constancia en el
afán por alcanzar los objetivos trazados.
Su historia se remonta hasta mediados del siglo XIX, cuando se dio la extensión de los
cultivos de café, con terrenos llenos
de barro y en pendientes escabrosas, durante los meses de acarreo y cosecha. En
este entonces se comenzó a dar una amplia preferencia a las carretas de rueda
maciza, para evitar la acumulación de barro entre los radios. Su inspiración,
según varios escritores de la época, nació en un aparato que servía para montar
el cañón de artillería traído por los españoles, al que llamaban cureña.
Su uso no es exclusivo de Costa Rica, sino que es utilizada en
toda Centroamérica. No obstante, la costarricense es la única que se decora con
figuras geométricas, flores y animales. De hecho, aunque las decoraciones tienen
semejanzas evidentes, no hay dos carretas pintadas exactamente iguales, ya que
se dan cambios en los detalles y el acomodo de los dibujos.
Actualmente, son muy pocas las familias que las utilizan para
acarreo de materiales y siembra; ha llegado a ser un objeto artesanal, tanto que
en Costa Rica, hay talleres ubicados en Sarchí, en la provincia de Alajuela, que se dedican a la construcción y
venta de carretas artesanales.
Fue declarada Obra
Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 24 de noviembre de 2005.












































