El regreso de Cristóbal Colón aquel 15 de marzo de 1493
es uno de los momentos más dramáticos y triunfales de la historia naval. No fue
solo un "atraco en el puerto", sino el cierre de un círculo que
cambió la percepción del mundo conocido.
Aunque Colón salió de España con tres naves, regresó a
Palos solo con La Niña. Tras una escala forzosa en las Azores y Lisboa debido a
tormentas feroces, Colón entró por la barra del río Saltés al mediodía.
La llegada fue un alivio absoluto para el pueblo de
Palos; después de siete meses sin noticias, muchos daban a los marineros por
muertos.
Lo más increíble de ese día fue la simultaneidad. Apenas
unas horas después de que Colón anclara La Niña, la carabela La Pinta,
capitaneada por Martín Alonso Pinzón, entró en el mismo puerto.
Pinzón se había separado de Colón durante una tormenta en
el Atlántico y había llegado primero a Bayona (Galicia). Intentó informar a los
Reyes Católicos antes que Colón para adjudicarse parte del mérito, pero los
reyes le negaron la audiencia hasta que no llegara el Almirante. Pinzón llegó a
Palos gravemente enfermo de sífilis y moriría pocos días después.
Colón no llegó con las manos vacías. Para demostrar que
había llegado a las "Indias" (aunque hoy sabemos que era el Caribe),
trajo consigo:
• Indígenas: Siete taínos que sobrevivieron a la
travesía.
• Fauna y flora: Papagayos exóticos, plantas desconocidas
y muestras de batata y maíz.
• Oro: Pequeñas cantidades de oro labrado que, aunque
escasas, fueron suficientes para encender la codicia y el interés de la Corona.
¿Qué pasó después?
Tras desembarcar y rezar en el Monasterio de La Rábida
para agradecer su supervivencia, Colón inició un viaje terrestre por España
hasta Barcelona, donde los Reyes Católicos lo recibieron con los máximos
honores en el Salón del Tinell. Fue el punto más alto de su carrera.
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