Con esta imagen de hace tan solo unas horas, celebramos la gran obra de Gaudí, aun sin concluir, con la bendición por parte de Papa de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia.
Qué esa grandiosidad se transforme en luz permanente en cada corazón humano. ¿De qué vale tanta magestuosidad si el corazón revosa de oscuridades y de miserias?.
Nos quedamos con esta frase del papa León XIV en Madrid: «Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano».
Decía Gaudí... Primero el amor y después la técnica.
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