Su pueblo: Hinojosa, está situada en la comarca del Señorío de Molina, en el nordeste de la provincia de Guadalajara, es una localidad de origen medieval cuya historia está ligada a la repoblación cristiana de estas tierras. En su entorno se encuentran vestigios de antiguos asentamientos que testimonian la ocupación humana desde épocas anteriores.
Durante siglos formó parte del histórico Señorío de Molina y en 1784 obtuvo el título de villa, símbolo de su importancia histórica y de su autonomía jurisdiccional.
Uno de sus tesoros patrimoniales más valiosos es la ermita de Santa Catalina, una construcción románica rural de la segunda mitad del siglo XII. Fue originalmente la iglesia parroquial del desaparecido pueblo de Torralbilla, despoblado probablemente en el siglo XVII. Destaca por su galería porticada de piedra, sus arcos de medio punto, sus capiteles decorados y su ábside semicircular. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1992, convirtiéndose en una destacada muestra del románico del Señorío de Molina.
El patrimonio de Hinojosa se completa con la iglesia de San Andrés, la ermita de la Virgen de los Dolores y diversas construcciones tradicionales. Entre sus manifestaciones culturales sobresale la Soldadesca en honor a la Virgen de los Dolores, una celebración de profundas raíces populares.
- Origen alfarero: Durante el siglo XIX, Hinojosa fue un destacado
centro de alfarería tradicional. En la parte alta del pueblo,
específicamente en la ladera del cerro Cabeza del Cid (zona del alfar de
la Fuente de Las Palomas), se fabricaban piezas cerámicas muy
finas.
- El
término "jícara" (que usualmente describe un pequeño vaso o taza
para tomar chocolate) es extremadamente exótico e inusual en la tradición
cerámica de España, donde lo común era fabricar vasijas más grandes como
cántaros, ollas o botijos.
- Debido a la especialización de este alfar en la producción de estas piezas tan particulares, los pueblos vecinos adoptaron de forma popular el mote o seudogentilicio de jicareros para referirse a sus habitantes. Investigaciones arqueológicas locales han recuperado fragmentos de estas finas vasijas para preservar esta singular seña de identidad molinesa.
- Por todo ello, el escudo lleva dentro de su diseño una jícara y, para la presentación del mismo y dentro de un sello, lo hemos acompañado de una vasija de barro. donde también va grabado el escudo.
En 1977, Hinojosa dejó de ser municipio independiente y quedó incorporada al término municipal de Tartanedo. A pesar de la despoblación que ha afectado a buena parte de esta comarca, conserva un importante legado histórico, artístico y cultural, del que Santa Catalina constituye una de sus joyas más representativas.

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