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enero 22, 2013

El valor de una sonrisa


¿Qué es lo primero que captamos de una persona cuando la acabamos de conocer? Alguno dirá "su mirada"; otro "su modo de vestir"; otro más: "su corporeidad", La respuesta quizás más acertada sería "su expresión". El rostro es la parte más espiritual del cuerpo humano, el lugar donde se refleja con más claridad el interior de la persona y sus sentimientos.

Los sociólogos dicen que en las grandes ciudades las personas apenas tienen algo en común, nadie se exterioriza. Todos protegen su intimidad. Cuando una persona se exterioriza, empieza a enriquecerse. Sonreírle a otra persona equivale a decir "me caes bien".

En la familia se aprende a aprender; se aprende también a aceptar a los otros. Se aprende a sonreír., Aprender es querer sacar lo mejor de los demás: implica interesarse por todo y por todos.

La sonrisa es un fenómeno humano de sorprendente riqueza por ser creado de dentro a fuera, con espontaneidad expresiva, y ser irreductible a los elementos que lo integran. Si se sonríe uno forzadamente, hace un mueca, que es un gesto carente de expresividad. La sonrisa manifiesta una actitud personal de alegría y beneplácito. Para comprender el significado del fenómeno de la sonrisa, debemos verlo en bloque, como el lugar en el cual la persona se expresa acogedoramente, dice el filósofo Alfonso López Quintas.

En cierta ocasión la Madre Teresa de Calcuta tuvo una reunión con empresarios y, al final, le dijo uno de ellos. Ahora díganos algo a nosotros. Sólo dijo: -"Sonrían". 

Ella conocía bien el efecto que una sonrisa puede causar en el otro, en el próximo a nosotros. Sabía que sonreír le facilita la vida a uno mismo y los demás. A veces hace falta que nos veamos en el espejo y nos preguntemos: "Y yo, ¿qué expresión tengo? ¿Cambio cuando sonrío". 
Autor: Rebeca Reynaud 

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.

Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la da.

No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.

Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie es tan pobre que no pueda enriquecer con sus beneficios.

Una sonrisa es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, alegría para los tristes y el mejor antídoto contra las preocupaciones.
Una sonrisa no puede comprarse, no puede obtenerse por caridad, no puede robarse ni puede ser prestada,
porque una sonrisa es algo que a nadie rinde beneficio a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.
Y si, en el trato con nuestros compañeros alguien está demasiado cansado para brindar una sonrisa, regálale una de las tuyas, pues nadie necesita tanto de una sonrisa, como aquel a quien no le queda ninguna que ofrecer.

1 comentario:

  1. Hoy hemos traído a Sellos Ficción el valor de la sonrisa, esa sonrisa espontánea, sencilla y sincera que hace de quien la recibe sentirse acogido. Una sincera sonrisa abre el corazón, es señal de gracias, bienvenido, hasta pronto, de alegría... todo ello con un gesto no forzado que hace a quien la da y recibe vivir momentos agradables.

    Un rostro que sabe sonreír es como una ventana que nos aporta luz a nuestra casa, es la alegría de sentirnos bien. Gracias por esas sonrisas que llenan el corazón y se quedan a vivir en él por mucho tiempo.

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