AGRADECIMIENTO

Se agradece infinitamente a todos los autores de las imágenes empleadas para elaborar estos singulares sellos de ficción porque, sin ellas no hubiese sido posible. Por la complejidad de su elaboración en muchos casos resulta imposible hacer referencia de los mismos. sellosficcion@gmail.com


SE RECOMIENDA

SE RECOMIENDA VER EL BLOG EN PANTALLA COMPLETA, F11

agosto 26, 2020

Yalal ad-Din Muhammad Rumi, místico musulmán.

Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī (en persa: جلال الدين محمد بلخى , en turco, Mevlânâ Celâleddîn-i Rûmî, también conocido como «Mavlānā» o «Mevlânâ» que significa «Nuestro Señor», Mevlevî o Mawlawī (مولوی «mi Maestro») con sus adaptaciones fonéticas al persa y turco, respectivamente) fue un célebre poeta místico musulmán persa​ y erudito religioso que nació el 30 de septiembre de 1207 en Balj, en la actual Afganistán —aunque en aquella época pertenecía a la provincia del Gran Jorasán de Persia—  murió en Konya —en aquella época parte del Sultanato de Rüm, de la dinastía de los turcos selyúcidas—, el 17 de diciembre de 1273, razón por la cual se conmemora cada año el fallecimiento de este ilustre pensador y místico sufí del Islam en dicha ciudad de la Anatolia turca. También es conocido como Rumí, que significa «originario de la Anatolia romana» ya que la Anatolia era denominada por los turcos selyúcidas como la «tierra de Rum (los romanos)», en referencia al Imperio Romano de Oriente más conocido como Imperio bizantino. Seguir


El despertar

En el alba de la felicidad,
me diste tres besos para despertar
a ese momento de amor.
Traté de recordar en mi corazón
lo que había soñado durante la noche,
antes de estar consciente
de este movimiento de la vida.
Encontré mis sueños
pero la luna me alejó,
me elevó hacia el firmamento
y me dejó allí suspendido
viendo cómo mi corazón había caído en tu camino,
cantando una canción.

Entre mi Amor y mi corazón
sucedían cosas que lentamente
me hicieron recordar todo.
Me diviertes con tus caricias,
aunque no pueda ver tus manos.
Me has besado con ternura,
aunque no haya visto tus labios.
Te escondes de mí,
pero eres tú por quien sigo viviendo.
Quizás llegará el momento
en que te canses de besarme,
Y estaré feliz aunque me insultes;
Solo te pido: mírame siquiera.

Rumi

No hay comentarios:

Publicar un comentario