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agosto 22, 2013

Chakras - 1

A fines del siglo XIX, la teosofía —en su acercamiento al hinduismo— mostró un creciente interés por los chakrás. Hay una extensa literatura acerca de estos temas, sin ningún fundamento científico.
En la creencia teosófica tántrica tiene importancia un libro muy detallado, escrito por Arthur Avalon (nombre artístico del británico John Woodroffe), titulado The Serpent Power (El poder de la serpiente, en español), que dice ser la traducción de dos textos sánscritos desconocidos: el Sat-chakrá-nirupana (‘apariencia de los seis chakras’) y el Padaka-panchaka. Woodroffe nunca presentó pruebas de la existencia de esos textos en sánscrito.
A fines del siglo XIX, Woodroffe —pese a sus posturas preternaturalistas— suponía que los chakrás se correspondían en gran medida con los plexos nerviosos. Otros han supuesto una relación con algunas glándulas endocrinas, por lo que atribuyen a la ejercitación de los chakrám la generación de algunas hormonas.
Muchos creen en la existencia real (aunque «espiritual») de estos elementos. Mircea Eliade (1907-1986) le llama «fisiología sutil». Otros opinan que los chakrám son meras alegorías para practicar una especie de autohipnosis yóguica, a fin de lograr el samadhi (la ‘absorción completa’, conocido también como «enstasis», según Eliade, o «isolación», según Oursel.
Estas ideas fueron desarrolladas por el esoterista C. W. Leadbeater en su libro Los chakras, que se refiere a sus propias reflexiones acerca del tema. Después, muchos escritores contemporáneos han escrito su opinión acerca de los chakrás con grandes detalles (que generan una impresión de verosimilitud), incluyendo su apariencia y sus variadas funciones.
Los chakras se encuentran en los cuerpos sutiles del ser humano, llamados kama-rupa (‘forma del deseo’) o linga sharira (‘cuerpo simbólico’).
En la India se creía que el aire aspirado (prana) recorría el cuerpo, dándole fuerza. La función de los chakras era la de recibir, acumular y distribuir esos aires. En Occidente no se considera que el prana sea aire sino una forma de energía invisible e inmensurable.
Los chakras se describen alineados desde la base de la columna vertebral, o, más exactamente en un nadi central a lo largo del raquis y hasta la mollera o vértex, llamada abadhuti. En el chakra muladhara (en el ano) yacería dormida la serpiente Kundalini (invisible e inmensurable).
El propósito del yoga tántrico es elevar esta serpiente invisible a través del canal central pasando por los chakras, hasta lograr que se una con Brahman (el dios abstracto) en el chakra superior.
Los chakras son parte de una «doctrina emanacionista», como la cábala en Occidente.

El muladhará chakra (‘sostén de la raíz’) Iniciador de la vida, centro del desarrollo físico, la raíz que nos conecta con el sentido práctico y material del mundo en que nos movemos. Se representa con un loto de 4 pétalos y se encuentra entre el ano y los genitales. Cuando la energía vital que emana del mismo no es suficiente hay violencia, avaricia, enojo e inseguridad.

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