AGRADECIMIENTO

Se agradece infinitamente a todos los autores de las imágenes empleadas para elaborar estos singulares sellos de ficción porque, sin ellas no hubiese sido posible. Por la complejidad de su elaboración en muchos casos resulta imposible hacer referencia de los mismos. sellosficcion@gmail.com

SE RECOMIENDA

Se recomienda ver el blog desde ordenador y en pantalla completa F11

lunes, octubre 04, 2021

Día Mundial del Correo, 9 de octubre 2021

Para celebrar el Día Mundial del Correo, 9 de octubre, vamos a presentar un tema que ya en el mes de abril de este mismo año tratamos en el blog de Sellos Ficción, La alegría de escribir y recibir una carta en el siglo XXI. 

Isabel Cuenca Soriano, en un artículo introducido en comentarios de ese día, nos hablaba del valor de la correspondencia epistolar, hoy, ese mismo artículo lo traemos a esta entrada para celebrar este 2021 la fiesta mundial del Correo, ese gran invento centenario que nos ayudó a estar comunicados unos con otros cuando no había otra forma de poder hacerlo.


Carta especial de Isabel Cuenca Soriano

“En aquel tiempo… pero hoy os digo…”

Así quiero empezar esta carta con esas palabras bíblicas que modestamente tomo como mías, ante un tema sobre la comunicación epistolar; sencillo el tema, sí, pero no por sencillo poco importante. Dada mi experiencia, fue en ‘aquel tiempo’ donde las cartas de puño y letra se sucedían con relativa asiduidad.

Misivas de amor, amistad, relaciones… donde hacían detenerse el tiempo,  tanto para escribirlas como para recibirlas, con la atención puesta en las posibles respuestas. Atención no solo en los contenidos sino, sobre todo, en las personas. Se las pensaba. Se las esperaba.

Tenían su encanto. No infantil, sino encanto más allá de los formatos y ortografías.

Hoy la tecnología, si bien necesaria, creo que tiene sus sombras. Al menos en este tema a reflexión que nos propone José Cortés, el buen amigo.  Y precisamente reflexionando nos hace caer en la cuenta que hoy, lo epistolar escrito suele brillar por su ausencia.

Esta tecnología  induce a la inmediatez. Generalmente todo ha de ser rápido y los textos cortos, quedando a la espera casi compulsiva por recibir respuestas también cortas e inmediatas, escatimando palabras y hasta economizando letras. En remitente y destinatario se produce una especie de bumerang. Una especie de ansia casi compulsiva por las respuestas, pero de la misma manera.

Sí, ‘en aquel mi tiempo’, muchas de las cartas recibidas se guardaban. Se leían y releían casi como un tesoro (sin casi) en algún rincón donde… sólo tú o yo sabíamos dónde encontrarlas y así rememorar personas y mensajes, acontecimientos…

Hoy experimento que personas y mensajes, por ser tantos y de tanto, no pocas veces quedan ‘agrupados’ y hasta posiblemente hacinados en nuestras redes. Redes que agrupan pero que también encorsetan. A lo sumo, solo sus nombres, por aquello de economizar tiempo y espacio. No es que esté mal, pero entiendo que no es lo mismo. Incluso, a veces, quedan borrados por algún sistema sin pretenderlo nosotros.

El encanto y la pervivencia de lo escrito en un papel, no lo tienen.

¡Cuántas veces en una caja ´sagrada’ que sólo tú sabes, vas a aquellos mensajes escritos que te retrotraen a parte de tu historia, personas, acontecimientos!...  No con las añoranzas del pasado, sino con las ternuras que despiertan hoy en tu aquí y ahora. En una de esas cajas ´sagradas´ conservo también palabras escritas de condolencia, de duelo, cargadas de amor y empatía que invitaban al silencio. Ahí siguen junto a alguna margarita seca pero viva, por lo que revive el corazón.

¡Qué no diré de lo escrito por los hijos, sobre todo cuando pequeños… y hasta acompañado de algún dibujito!  ¿Acaso no sacan sonrisas…?

Por este mismo motivo, qué bueno es exhortar a los peques que escriban. Que las  entreguen. O que las manden en un sobre con el sello que sella. ¿Qué sella? La vivencia, la experiencia, el cariño filial o amistoso. Carta, sobre, sello, perviven como signo de supervivencia… como testigos del cariño manifestado y plasmado en papel.

Y con estos tesoros, creo que se producirá un nuevo bumerang, porque cuando los destinatarios sean mayores o estén muy solos, seguro que, aunque alguna lágrima sale evocando la ternura de otros pasados, ensancha sus corazones (una vez más) y de una forma que no pueden explicar. El amor no se sujeta a explicaciones.

Quien tenga experiencia de esto, sabe…. que sabe. ¿Cuál será entonces el citado bumerang? Que cuando estos mayores, antes o después de emprender su vuelo, devolverán esas cartitas o trozos de papel, o dibujos, a esos mismos niños ya adultos. Y el tesoro se perpetuará. Esto se debe a lo escrito, a las cartas.

La Biblia: “En Aquel tiempo”…. Gracias sean dadas a la palabra escrita que se transforma en PALABRA VIVA. Para muchos viene implícito y explícito en sus hojas un mensaje, el mensaje de Amor  nos llega hoy: S. XXI.

Isabel Cuenca Soriano, 13 abril 2021

1 comentario: